viernes, 19 de agosto de 2011

Energía Gris

Se conoce como "energía gris" aquella que es empleada y consumida a lo largo de todo el ciclo de un producto.

El ciclo de vida de un producto va desde su fabricación hasta el consumo del producto y la consecuente generación de un residuo.

Foto: Mercat de la Boquería. Bcn-Esp

Más allá, el ciclo de vida económico de los productos incorpora no sólo costes de producción y fabricación, sino además costes de instalación, uso, mantenimiento y complementos. Evaluar estos factores es idóneo para un consumidor que quiere conocer el coste real de los productos que consume.

Para el consumidor que desea asumir con responsabilidad la adquisición de productos sostenibles, el análisis debe ser más minucioso. Para ello, es necesario tener en consideración, entre otros, los siguientes factores: 
  • Proceso de fabricación del producto: si el producto requiere materiales que necesitan de temperaturas altas para su fabricación, eso derivará en un mayor consumo de energía y una mayor generación de gases. Ejemplo, el vidrio. 
  • Materiales y componentes: mientras más partes de diferentes lugares del mundo compongan un único producto, más energía habría sido empleada en su creación y ensamblaje. Ejemplo, aparatos electrónicos y vehículos.
  • Comercialización y transporte: mientras mayor sea la extensión geográfica cruzada para la comercialización y el transporte de los productos, mayor energía se habría empleado durante estas etapas de su ciclo de vida. Ejemplo, las importaciones.
Foto: Puerto de Bcn-Esp
  • Productos locales: son los que menos energía utilizan, sobre todo, para su comercialización y transporte. Además, desarrollan la autosuficiencia de su localidad y tienen más adaptabilidad a los requerimiento de sus consumidores, pues existe una relación más directa. Mientras más cercano sea el lugar de su producción, mejor.
Foto: Mercat de la Boquería. Bcn-Esp
  • Durabilidad: cuánto dure un producto, a largo plazo, puede disminuir sus costes y su energía de uso. Ejemplo, utilizar un vaso de vidrio (cuya elaboración emplea mayor energía gris), a largo plazo, puede resultar más eficiente que utilizar cotidianamente vasos desechables.
  • Reparación: arreglar productos averiados en lugar de comprar productos nuevos suele ser más eficiente, sobre todo en el caso de aparatos electrónicos.
  • Moda: que la moda dirija nuestros hábitos de consumo provoca que cada vez que el mercado nos ofrezca un producto más atractivo o actual, caigamos en un consumo que no responde a ningún estándar ni límite de racionalidad.
Foto: Berlín-Alemania.

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